Necesitamos más espacios neutrales y menos cámaras de eco

Cerramos el 2025 con un pensamiento que queremos retomar este 2026: La capacidad de conectar a partir de las “trivialidades”. El artículo de Lisa Bubert “The Healing Power Of Social Friction” nos hizo pensar en el poder de crear comunidad y de conocer e interactuar más allá de la burbuja de nuestro grupo. 

Hay 3 puntos que nos gustaría resaltar del artículo de Lisa:

1. "Fricción social"

La fricción social nace de la incomodidad o tensión que surge cuando interactuamos con personas de diferentes a nosotros (nuestro contexto nuestros valores). Lo común es tender a evitar esta fricción y quedarnos en lo familiar.  

Con la actitud correcta, esta fricción es esencial para la salud de una democracia y la empatía humana.

2. El aislamiento y la segregación actual

Existe un problema claro en nuestra sociedad actual, nos juntamos con personas parecidas a nosotras y solo interactúamos dentro de nuestra burbuja. Todos los demás son los “otros” y asumimos que están mal. En medios digitales el problema es más profundo, los algoritmos de redes sociales eliminan la fricción, encerrándonos en "cámaras de eco" que refuerzan prejuicios.

3. La importancia de la "infraestructura cívica"

Lisa Bubert nos habla del valor no solo de “unir físicamente a las personas en un mismo espacio”, sino también buscar que estos lugares físicos faciliten la conexión. Estos espacios son claves para contrarrestar la soledad y la segregación socioeconómica.

Los espacios de encuentro, según el artículo se basan en tres puntos:

  • Refugios: Lugares protegidos de pertenencia (Aquí la identidad importa y exclusividad protege )

  • Lugares de reunión: Espacios neutrales para simplemente estar, pero no están diseñados para interactuar. 

  • Centros: espacios que fomentan el contacto intergrupal y mezcla de ideologías, clases, etnias… 

Necesitamos más espacios donde la identidad no sea lo más importante, sino su apertura. Lugares que no están hechos para nadie en especifico, pero abiertos para todos. No basta con el espacio físico, necesitamos actividades compartidas o intereses en común para romper las barreras de clase y política que el diálogo directo a veces no puede superar. Pero para eso, necesitamos una mentalidad abierta al intercambio, conocer a los “otros” y evaluar las actitudes de “nosotros”

No podemos vivir encerrados en nuestras “cámaras de eco” y algoritmos que solo nos buscan complacer y no nos retan ni enseñan retar. Nuestras interacciones no deberían ser únicamente convenientes. La incomodidad y aceptar que no sabemos todo o podemos estar equivocados nutre precisamente el entendernos y dejar de vernos como los “otros”.

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